Dorian

Concierto acústico en la Sala Yasta de Madrid, el viernes 5 de noviembre de 2010.

Dorian (en versión cuarteto)

Vaya por delante que, aunque me gusta como suenan y me resultan bastante majos, “Dorian” no era mi primera opción para la noche. Ni la segunda. Ni tampoco la tercera. En un viernes saturado de conciertos en Madrid, que las entradas para ver a “Front 242” estuviesen agotadas, la cancelación del concierto a la carta de “Marlango”, y la saturación (esta vez por mi parte) de conciertos de “Love of Lesbian” fue lo que me condujo a escuchar un acústico (¡sí señor: como suena!) de los barceloneses.

Respecto a “Front 242” no tengo que justificarme ante nadie. Reprócheseles lo que se quiera. Siguen siendo pioneros, y uno de los mejores grupos de electrónica que se pueda encontrar. Y eso que han pasado ya unos añitos desde su época de gloria, allá por los inicios de la década de los noventa. Y unos cuantos más desde su formación. ¿Cómo se iban a imaginar ellos que aquello derivaría en el “bakalao” y engendros semejantes? ¡Venga…! ¿Alguien no ha escuchado ese “Pam-papampam Pam-papampam Pam Pam Pam…” ya antológico? (¡Hasta con semejante chorrada seguro que hay quien ha reconocido “Headhunter”! Sólo hay que ponerle ritmo al “Pa-pam-pam”).

Respecto a “Marlango” hay multitud de motivos, pero yo me quedo con el principal (aparte de que mejoren exponencialmente con cada nuevo disco que publican y ya sean mucho más que un capricho pasajero): ¡Leonor Watling! No voy a glosar aquí porqué quiero a Leonor. Sobra. Cualquiera que sepa quién es coincidirá conmigo (y eso que no logré la entrevista que quería con ella; aunque por motivos cinematográficos [entrevista e impedimentos]).

“Love of Lesbian” me encantan. “1999” es un disco que pasará a la historia del pop nacional. Y en directo son carismáticos como pocos. Pero entre que ya les he visto seis o siete veces en lo que va de año (¡es que están en todos los festivales… Sí o sí!); he estado entrevistando a Santi Balmes; y, si me da un venazo, tengo una segunda oportunidad esta noche…

Resultado: los amigos de “Intromúsica”, que me han vuelto a salvar el plan. Yo ya estoy por decirles que me apunten por defecto. ¡Coño: que tengo que pedir las de “Los Punsetes”! Ya les pedí las de “We Are Standard” y “Estereotypo” para la semana que viene; y ya haré la crítica en su oportuno momento (otros a los que desde diciembre del año pasado habré visto unas… siete u ocho veces; y también muy majos).

Por lo visto, según Marc Gili, lo hacen cada cierto tiempo. Pero a mí no deja de resultarme extraño: un concierto acústico de uno de los principales puntales del tecno-pop patrio es algo que, por fuerza, y a nada que uno haya escuchado un par de temas de “Dorian”, tiene que resultar chocante. ¡Y joder si lo es…!

Dorian (Sala Yasta, 6-11-2010)

He de decir, para enfado (o indiferencia, ¿qué más da?) de posibles detractores, que me gusta la música de estos chavales. A ver… No es algo trascentente y rupturista, en plan “Radiohead” reinterpretando a Mahler. Es divertida, sin más. Es lo que pretende ser.

He de decir también que es un grupo que gana muchísimos enteros en directo. Cualquiera que haya asistido a uno de sus conciertos coincidirá en que, sobre el escenario, suenan infinítamente mejor que en sus discos (que, por otro lado, siempre me ha parecido que tenían una producción y una mezcla extrañísimas). Pero, ¿qué quieren que les diga? No les veo en un acústico.

Vayamos por orden. Son algo más de las doce y media y Marc, Belly y Pere se suben al minúsculo escenario de una Sala Yasta abarrotada como de costumbre. Dos guitarras, un piano, y una trompeta que, al final, prácticamente no se escuchó (a pesar de la promoción que de ella hicieron) son los instrumentos con los que una banda (esta noche menguada) que destaca por sus sintes y percusiones, aspira a defenderse ante el público. El “set list” en el piano de Belly hizo que la mitad del personal supiese de antemano qué temas iban a sonar en cada momento. Pecata minuta.

En la hoja figura como “Introducción” lo que resulta ser una “introducción” hablada de Marc, que explica brevemente al público en qué consiste el formato de su actuación. Hay que destacar que le pone empeño como maestro de ceremonias, pero que, por algún motivo, no termina de llegar. Quizá porque, cuando arengas al público de una sala pequeña (como es el caso) como si de un pabellón o un estadio se tratara, y resulta que no responde como esperabas (y, a veces, hasta te deja solo), te crea una sensación un poco incómoda (incómoda tanto para el artista como para los asistentes). Pero nada que una buena dosis de simpatía y un público predispuesto a entregarse no subsane.

Una tras otra se van desgranando versiones “extremadamente acústicas” de sus temas, sobretodo de su último disco, el impresionante “La Ciudad Subterránea”. “Estudios de Mercado”, “La Mañana Herida”, “Las Malas Semillas”, una curiosa versión del “The Partizan” que popularizara Leonard Cohen, o “La Tormenta de Arena”, entre otras, (por supuesto, esperada apoteosis con “Cualquier Otra Parte”) van sonando en un formato que las hace “ligeramente irreconocibles”. Y me explico: las canciones, a pesar de no sonar mal, llegaban a un público que se las sabía de memoria. No me imagino si alguien que no les hubiese escuchado con anterioridad llegaría a hacerse una idea de cómo son los temas realmente.

Por lo que se refiere a esto, la magnífica interpretación al piano de Belly logró dotar de coherencia e intensidad emocional a unos temas que, si he de ser sincero, prefiero en su formato electrónico. Y no porque sonasen mal, que no es el caso. Es que resultan extraños de escuchar sin las percusiones electrónicas, las atmósferas sintéticas y los teclados que confieren a “Dorian” su sonido particular. Así, con guitarra española y piano clásico, sencillamente, no parecen ellos. Es curioso, pero extraño. Aunque me viene a la cabeza una frase pronunciada por Marc tras mencionar el notable “boom” que ha experimentado la música española gracias al filón “indie”. Se refiere a una entrega de los (a ojos del público y a efectos comerciales, insignificantes) premios de la industria musical española a “Los Planetas” (y tiendo a hablar de ellos en este blog más de lo que me gustaría; pero es que surge así), en la que dijeron a cámara: “si crees que es tan fácil, hazlo tú”.

Aún así, una experiencia agradable (parece que estuviese siendo condescendiente, pero no: lo digo con sinceridad) de un grupo que, pese a sus detractores, que me consta que los tiene, logra ganarse al público en unos magníficos directos en los que, melodías pegadizas y letras con historia, hacen que valga la pena escuchar a estos chavales. Por lo que a mí respecta, serán una de las bandas de referencia en el futuro (si no lo son ya).

Dorian (fotografía de Giuseppe extraída de "valladolindies.net")

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