We Are Standard – Estereotypo

Concierto en la sala La Riviera de Madrid, el jueves 11 de noviembre de 2010.

No me voy a cansar de glosar las excelencias del modelo de negocio de Intromúsica. Han logrado que (casi) todas las semanas tengamos en Madrid, al menos, un par de conciertos de primera línea “por la patilla”. Desde que llevan la programación eventual de la Sala Heineken (“Sal un Jueves al Mes”), la sala Yasta (“Pop&Dance”), la sala Charada (“Over Club”) y La Riviera (“Low Day”), la burrada de dinero que antes me gastaba en conciertos se destina ahora a fines más loables (como consumir cantidades ingentes de alcohol los fines de semana… No: es broma; que luego te cierran el blog). A ver si cunde el ejemplo y empiezan a conseguirse más entradas en “bytheface.com”. Coñas aparte, esta semana han sido los guechotarras “We Are Standard” y los cántabros “Estereotypo” los responsables de animar el cotarro en una noche que, hasta no hace demasiado, tenía sólo en el discjockey Steve Aoki su cabeza de cartel. Aunque, a juzgar por la gente que se quedó para verle, hay que dar las gracias a las incorporaciones de última hora.

Estereotypo (La Riviera 11-11-2010)

Para quien no haya oído hablar de ellos, “Estereotypo” es un trío del mejor rock electrónico nacional, formado por los santanderinos Fran Fernández, David van Bylen y Sergio Madrazo. Uniformados con trajes de ciencia ficción de los cincuenta (para la ocasión, verde ceñido, rollo Peter Pan), perpetran vibrantes conciertos espectáculo en los que  se desgañitan sobre el escenario en actuaciones repletas de sentido del humor (aunque yo sea de los que no les gusta agacharse durante la interpretación de alguno de sus temas. Siempre hago el amago inicial, y luego desisto. ¡Uno, que es así de soso! No lo hago con “Love of Lesbian”; no lo hago con “Sidonie”; pero estuve a un “tris” de hacerlo con “Estereotypo”). Simpatía y coñas de aire “locaza” que sirven para acompañar un directo contundente: canciones con estribillos pegadizos, percusiones machaconas y un aire electro-pop modernizado sirvieron para ir abriendo boca a los más madrugadores-impacientes de los que allí nos congregamos. Por la hora y el programa triple, podría parecer que no iban a congregar a demasiada gente. A fin de cuentas, no son tan conocidos como, por ejemplo, Txakartegi y compañía (aunque todo se andará). Pero no: lo cierto es que, si al comienzo estábamos cuatro “frikis” (he tenido que escribir la palabra tres veces hasta que el ordenador me ha dejado ponerla; debe ser un ordenador “gafapasta”), mediado el concierto la concurrencia era ya más que notable.

Esta noche presentaban en sociedad (otra vez) su segundo disco “Love Your City”, genial gamberrada electrónica que merece ser escuchada de principio a fin (y eso que el comienzo es ese “The Big Fake” que apetece volver a oír de inmediato). Una pena que ese trabajo no incluya (por motivos evidentes) el que ya se ha convertido en uno de sus éxitos seguros en directo: su versión del “Love Me Do” de los “Beatles”.

Formación instrumental básica sobre bases pregrabadas, con un “rock-dance” adictivo, se dispusieron a hacer bailar hasta a las plantas (y en La Riviera hay una enorme y muy controvertida). Apabullantes a nivel sonoro y desquiciados sobre el escenario, merecen todo un concierto para ellos solos, porque, al final, la fiesta fue demasiado breve, y enseguida tuvieron que ceder el paso al nombre de la noche.

We Are Standard

Ya he perdido la cuenta de las veces que he visto a “WAS” este año. Desde su (superlativamente) genial concierto en la sala El Sol en diciembre (con Deu Txakartegi “pogando” con el público, Javi Letamendía rompiendo las baquetas contra la batería o Willy Farringdon subiéndose por las cortinas para sacar fotos; probablemente la vez que mejor han sonado), hasta su concierto de hace un mes en la Plaza Luna (que, en realidad, se llama, no se lo pierdan, Plaza de Santa María Soledad Torres Acosta; pero no voy a entrar aquí en si la Plaza de Colón es en realidad de Cánovas del Castillo, o si Plaza Elíptica es en realidad Plaza de Fernández Ladreda), en un evento publicitario organizado por la marca “Adidas” (y donde, a mi juicio, no sonaron tan bien como en ocasiones anteriores), van ya, al menos, siete ocasiones. Y no cansan. Para nada.

Obviando el hecho de que “We Are Standard” sea probablemente el mejor disco del pasado año, y que ellos sean una banda con uno de los mejores directos que se pueda encontrar (a pesar de esos ritmos pregrabados que les restan vistosidad en escena; ¿quizá no debieran tener un teclista fijo?), lo cierto es que se entregan en cada actuación. Y eso que Txakartegi se está adocenando: ¿dónde han quedado esos “¡que no bailáis, cabrones!” o esas salidas en plan “¿os va el odio, eh?” o “ya os gustará el tema cuando leáis la crítica”? En el concierto de anoche estuvo sorprendentemente formal y educado. ¿Habrán empezado a echarse a perder? Antes, cuando le mencionaba “WAS” a alguien, la respuesta era siempre “que están mu locos” (algo que pude comprobar cuando entrevistamos a Deu y Willy recientemente; locos, pero “de buen rollo”). Ahora, se han vuelto muy sobrios. Pero eso no quita para que sus directos sean impresionantes.

Con un “set list” compuesto, básicamente, por temas de su segundo disco, eché en falta mi tema favorito en los directos “Txusma Remix” (aunque, a lo mejor la tocaron y yo estaba a otra cosa, que también puede ser; pero me parece que no) y “Supermarket” (pero como esa no la tocan nunca en directo… Y no sé por qué: es su tema más “primalscreamero”). Repaso íntegro a “Bye, Bye, Bye”, “The Present”, “First Girl Who Give a Kiss Without a Please” o “The Last Time”, su magnífica versión del “I’m Waiting For The Man” de la “Velvet Underground” y colofón con “On The Floor” (ahora sí, del primero).

De nuevo, un recital de rock-guión-tecno, que sonó espléndidamente bien, pero que dio la impresión de que, últimamente, repiten demasiado su espectáculo. Y eso a pesar de que, desde hace un par de meses, vienen presentando en sociedad (y modificando ligeramente, que para eso es un “work-in-progress”) un par de temas nuevos (de los que aquí interpretaron uno) y ahora también su versión de “Aitormena”, de “Hertzainak”, que suena francamente bien.

Son uno de mis grupos de cabecera ya desde su primer álbum. Con su segundo disco, han confirmado su estatus de referente. Y sus directos son apoteosis en toda regla. Pero me da la impresión de que, como decía antes, se están acomodando. Una de las personas que me acompañaba sugirió que se estaban tranquilizando para hacerse más “comerciales” (palabra igual de maldita que carente de significado). No lo sé. Espero que no. La verdad es que sería una pena perder a uno de los grupos más frescos y salvajes (y, en este caso, hablo de lo meramente musical) del panorama actual. Ha tardado mucho tiempo en surgir en España un grupo como “WAS”, a pesar de las tentativas previas. Sería una lástima que, por llegar a otros públicos, perdiesen a los que les han seguido desde el principio. Aunque, sinceramente, no creo que eso llegue a pasar.

We Are Standard (La Riviera, 11-11-2010)

Por último, me quedé como una media hora más concluido el concierto de los vizcaínos. El bueno de “Homeboy” nos mantuvo animados con su selección habitual de temas (desde las remezclas de “Club de Fans de John Boy” hasta clásicos electro de los noventa), mientras esperábamos (los cuatro que nos habíamos quedado para eso y el medio centenar de personas que se habían quedado por la sesión discotequera) el inicio de la actuación de Aoki.

Mientras comenzaba, observaba a los presentes; a mi juicio (y es que ya me voy sintiendo un abuelete) llamativamente jóvenes. Y contemplaba como las técnicas de cacería no han variado lo más mínimo desde que yo tenía su edad. A mi vera se encuentra un grupo de, llamémoslas, gacelas, pastando alegremente, ajenas al peligro. Por la derecha se aproxima sigilosamente a ellas un grupo de depredadores que se sitúan estratégicamente, pero no ataca todavía. Por otro flanco, se aproxima una nueva jauría, esta vez algo más reducida en número, con el hambre dibujado en sus rostros. También toman posiciones, sin llegar a atacar. Transcurre un buen rato en el que las “gacelas”, ociosas y quién sabe si ajenas a lo que se les viene encima, se dedican a las labores propias de la manada. De repente, algunas de ellas, sedientas, se dirigen a saciarse, dejando descolgadas del grupo y expuestas a dos de sus compañeras; momento que los cazadores más avezados (pertenecientes, en este caso, a la primera jauría), aprovechan para aproximarse a ellas. Se inicia así una persecución, fatal juego del ratón y el gato, en el que, mientras ésta intentará regatear y eludir al cazador, este intentará cortarle el camino con astucia sagaz. Todo esto, con la voz de Félix Rodríguez de la Fuente, queda más vistoso.

Al cabo de cuarenta minutos, me aburrí de imaginarme aquello como un documental de sobremesa de “La 2” y, viendo que el, hasta hace cosa de un mes, cabeza de cartel, no se dignaba comenzar, tomé las de Villadiego (que al día siguiente madrugaba) y me marché, eso sí, con la sensación de haber visto sendos conciertos de nota. Si es que, cuando hay buen material…

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