Delorean – Hidrogenesse

Concierto celebrado en la sala Rock Kitchen de Madrid, el jueves 10 de febrero de 2011.

Hidrogenesse

Y siguen los conciertos organizados por la promotora Intromúsica en la sala Rock Kitchen. Frente al escepticismo que despertó en su momento un local tradicionalmente alejado del panorama de salas de conciertos de la capital, varios espectáculos después, esas dudas parecen haberse esfumado. Quizá cabría echarle en cara su ubicación, relativamente alejada del centro, lo que hizo que buena parte de los que habrían querido presenciar estos conciertos no pudiesen llegar a tiempo (al menos, para disfrutarlos íntegramente).

Abrieron la noche Carlos y Genís o, lo que es lo mismo, los delirantes, simpatiquísimos y más que recomendables Hidrogenesse. Alguno me ha criticado en más de una ocasión la abundancia de grupos que podríamos catalogar de “frikis” en este blog. Ese no estaba en el concierto de esta noche. Se iba a haber quedado de piedra. Aunque a otros, incluído el nutrido grupo de fans que abarrotaban la sala, conocedores ya del percal, no les extrañó lo más mínimo ver aparecer a Genís disfrazado de plañidera sui generis, al tiempo que Carlos vestía como el hijo rapero de Paco Clavel. ¡Inenarrables! Un aspecto tan desternillante como las, por otro lado, sumamente inteligentes y sarcásticas letras de sus canciones.

Abrió la noche todo un clásico, “Caballos y Ponys”, de su genial “Animalitos”. Ya estaba: el público en su mano. Siguieron “Los Perezosos”, “Vuelve conmigo a Italia”, “Eres PC, Eres MAC”, “Schloss”, “El Poder de mis Tejanos”, “Hidroboy”… A los temas de siempre se sumaron dos temas nuevos: “El Artista”, una satira brutal, con cierto aire rapero, del mercadeo en el mundo del arte y el espectáculo; y “A los Viejos”, descabellado alegato en favor de la senectud.

Hidrogenesse (Rock Kitchen, 10-02-2011)

Pero los momentos álgidos del concierto, para mí, fueron sin duda, la kraftwerkiana “Así se Baila el Siglo XX” (con un Genís recitando “Autobahn” al vocoder al comienzo del mismo), aunque cantada en este caso sin distorsión; “No Hay Nada más Triste que lo Tuyo” (otra de esas geniales sátiras, medio en broma medio en serio); como siempre “Estafa”, versionada para la ocasión y, como de costumbre, coreada por un público entregado. Mención aparte merecen la genial “Tu Disfraz de Tigre”, de la que, aseguraron, piensan seguir viviendo mucho tiempo. ¡Y no es para menos! Y, si no, que se lo pregunten al nutrido grupo de espectadores que se presentaron al evento disfrazados de tigre (impagable).

Cerraron con la brillante sátira “Échame un Kiki, Amor”, dejando claro que no iba a a haber bises, así que tocaban todo de seguido. Tras cerca de una hora y cuarto de concierto, menos electrónico, eso sí, de lo habitual, Hidrogenesse dejaron claro por qué son un grupo de culto, incluso para los que no somos excesivamente aficionados a la excentricidad. Brillantes, carismáticos y muy conscientes de la autoparodia delirante en la que se mueven, sus inteligentes y despatarrantes letras, unidas a sus prodiosamente melodías tecnopop, dejaron al público en un estado de euforía que los predisponía para lo que había de venir a continuación.

Hidrogenesse (Carlos y Genís)

Delorean

Delorean saltaron al escenario procedentes de su monumental gira internacional, que les ha llevado, entre otras cosas, a recorrer EEUU, grabar un documental y hacer correr ríos de tinta sobre su magnífico último trabajo, “Subiza”, continuación de su no menos exitoso EP “Aytorn Sena”, el disco que, tras cuatro trabajos reseñables, les ha colocado en el primer plano de la electrónica nacional e internacional. Y fue precisamente con éste con el que abrieron una sucesión sin pausas intermedias de temas de electrónica dance, que puso a bailar a todos los presentes (incluso los que, como un servidor, interpretamos como baile frenético mover la cabeza alante y atrás). “Deli”, “Seasun”, “Bid Dipper” y “Moonson” fueron sólo cuatro de las impresionates sucesiones de “samples” y arrebatos de percusión que el cuarteto vasco afincado en Barcelona lanzó al respetable, atacando también “Real Love”, “Stay Close”, “Soon” o “Grow”.

En plena euforia, alguno de los teclistas llegó incluso a desenchufar algunos cables por accidente balanceando su teclado. Es lo que tienen estos chavales: si en sus discos no dejan un momento de respiro, en directo ganan en contundencia, gracias sobretodo a una poderosa batería (yo no sé como no acaba extenuado), y a no dejar ni un momento de descanso, logrando un crescendo continuo, tema tras otro.

Comparativamente, y teniendo en cuenta que ver a Delorean en directo, a veces, puede suponer una lotería (yo he asistido ya a más de un concierto en el que los problemas técnicos les han impedido tocar o han acortado sensiblemente su actuación), nos regalaron uno de sus mejores directos. A distancia, eso sí, de su concierto en el Teatro-Circo Price del pasado día de la música (espectacular), pero, aún así, imprescindible. Cerca de hora y media de ritmo de baile que nos dejó a todos eufóricos pero fatigados. Sin duda, una experiencia que merece la pena repetir.

Delorean (Rock Kitchen, 10-02-2011)

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